Fotografía de Sergei Starostin

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Conectar con la naturaleza a través de la tecnología

Feb 2022

El arte cyborg es un movimiento artístico emergente basado en la creación de sentidos, además de los propiamente humanos, a través de implantes

 

 

 

Foto de Manel de Aguas

 

Queremos hablar de personas que son obras de arte en sí mismas. Para meternos en materia, queremos que descubráis a Manel de Aguas, que decidió experimentar los límites del ser humano y diseñar un nuevo órgano que le hiciera percibir la humedad, la presión y la temperatura a través de la audición. Un acercamiento a la naturaleza a través de la tecnología -paradójico, ¿no?-; una experiencia poética con el tiempo, el arte que transforma al artista.

 

Y es que de eso trata el arte cyborg en sí mismo. Por definición, se trata de la creación de nuevos sentidos y órganos a través de implantes tecnológicos en el cuerpo. Se eleva a la categoría de arte porque el proceso es un camino creativo en el que todas decisiones en todo momento. Todos podríamos crear un órgano con la misma finalidad, y habría tantas propuesta diferentes como personas lo intentaran. 

El artista que escucha el tiempo

Natural de Barcelona, centro neurálgico del arte cyborg en España, Manel entró en contacto con este mundo a través de un amigo. ‘Descubrí que con un proceso así me podía conectar más con la lluvia, que había sido un elemento con el que siempre me había sentido muy espiritualmente conectado’. Fue por eso que pensó que sería capaz de explorar una conexión más física con un órgano diseñado por él mismo, y que lo conectara directamente a ella. 

Manel se instaló unos implantes en forma de aletas inspiradas en los peces. Esta condición lo separa de lo tradicionalmente humano para convertirlo en transespecie. Lejos de sentirse superior en cuanto a jerarquía existencial, el artista celebra la diversidad y la conexión con las demás especies en una línea horizontal.

Tiene dos microchips transdermales que están conectados a los implantes, que les permite escuchar la temperatura, la presión y la humedad. Él mismo diseñó todo, desde los sonidos, a los propios implantes: ‘Para escuchar los tres a la vez, lo que hice fue relacionar estos tres elementos con tres cualidades del sonido: el tono, el timbre y el volúmen. Relacioné la temperatura con el tono -agudo o grave-, la humedad con el timbre -la textura del sonido-, y el volúmen con la presión’, nos cuenta. Cuando le preguntamos por el tipo de sonido, nos explicó que cuando hay mucha humedad en el entorno, diseñó que quería escuchar como burbujas, para crear la percepción de estar en un entorno acuático. 

Al pensar en el concepto de arte, inevitablemente lo asociamos al proceso de crear una obra externa, olvidando en la mayoría de ocasiones el arte final. Para Manel, ambos casos se llevan a cabo: ‘Para mí el proyecto de mi exploración ya es una obra, pero sí que es verdad que estoy interesado en crear obra externa. Alguna vez ya he hecho conciertos meteorológicos. Después de alguna charla, paso la data meteorológica del sitio en el que estoy y lo convierto es sonidos. Queda muy experimental, no es un concierto al uso...es más una exhibición sonora si tengo que llamarla de alguna manera’. 

La artista que danza al ritmo de los seísmos

 

Moon Ribas también es de Barcelona, es una artista vanguardista y activista cyborg española. En su caso se implantó sensores sísmicos en los ìes que le permiten percibir todos los movimientos sísmicos del mundo a tiempo real. Sus performances consisten en convertir estas percepciones en danza. 

Además, Moon es fundadora de la Cyborg Foundation, una organización internacional dedicada a ayudar a los humanos a convertirse en cyborgs, a promover el movimiento de este arte y a defender sus derechos.