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La obra mística y sanadora de Emma Kunz

Dic 2021

Una oda a la visibilidad de lo oculto

 

Dibujo de Emma Kunz

De la cercanía al misticismo y la espiritualidad y la unión de lo doméstico y lo trascendente.

Aunque la obra de Emma Kunz sigue hipnotizando hoy nuestra concepción del arte, ella, más que artista, se consideraba sanadora e investigadora de la naturaleza. Como predijo, sus más de 400 dibujos han llegado hasta las generaciones modernas en forma de legado artístico, pero cargados de un componente místico y trascendente. 

Sanadora y naturópata

A los 18 años, descubrió sus habilidades curativas y telepáticas de la mano de sus remedios naturales. Y aunque los resultados de sus tratamientos a menudo estaban más cercanos a algún tipo de milagro, ella lo atribuyó a la posibilidad de usar y poner en marcha capacidades que están dormidas en todos. En una Suiza rural de principios de 1900, se dedicó a la naturopatía y a la posibilidad de sanación de elementos minerales y plantas.

Uno de sus grandes hitos en materia de sanación, fue el descubrimiento de una roca curativa en una cantera romana en Würenlo. La llamó AION A y, todavía hoy se vende en farmacias suizas para problemas como inflamaciones de la piel y dolores articulares y musculares.

El dibujo como respuesta

Empezó a dibujar cuando tenía 46 años, pero cada pieza, más allá de su belleza estética, eran un testimonio visible de sus investigaciones. Los consideraba un registro de su conocimiento en dibujos de gran formato sobre papel cuadriculado. Una peculiaridad de Emma Kunz a la hora de realizar su obra, fue el uso de péndulos, que consideraba herramientas de adivinación. Antes de ponerlos en funcionamiento para que trazara las líneas, les planteaba preguntas. Era en los trazos, los diferentes grosores, direcciones y pausas, a partir de los que interpretaba las respuestas.

Su carácter estrictamente geométrico ejecutado con lápices de colores y pasteles al óleo, daba respuestas a interrogantes sobre la vida y sus implicaciones espirituales. Dicho en sus propias palabras: "Diseño y forma como dimensión, ritmo, símbolo y transformación de números y conceptos". Kunz entendía el mundo a través de cada color y cada forma, por lo que sus imágenes le sirvieron de respuesta a su intento de comprender los mecanismos de funcionamiento de la naturaleza y el mundo. 

Consideraba sus imágenes como hologramas, espacios por los que se podía entrar, imágenes para desplegar o colapsar de nuevo, generalmente de varias capas en su construcción. Llegó a preguntarle al péndulo cuestiones personales, filosóficas, e incluso políticas. También se cuenta que intentó diluir las energías negativas de Hitler.

El dibujo como sanación

También usó sus dibujos para ayudar con los problemas físicos o mentales de sus pacientes. Para Emma Kunz, todo sobrepasaba la línea de la definición de arte. Ella coqueteaba con elementos espirituales, que incluso la conducían a la profecía.

Fue deseo expreso de la artista, que las canteras romanas de Würenlos se convirtieran en un lugar de fuerza donde las obras culturales, espirituales y de sanación se pudieran unir. Hoy, el Centro Emma Kunz es una realidad. Alberga una exposición de 70 de sus obras más importantes, aunque para muchos es un santuario terrenal buscado con personas con las mismas inquietudes espirituales que la sanadora sueca.