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La leyenda del café y el origen de las primeras cafeterías

Jul 2021
- Paula Martíns, Editora

De Etiopía a Estambul y de la aprobación del Papa Clemente VIII al resto del mundo. Descubre cómo nacieron las cafeterías.

 

Estambul, cuna de la primera cafetería

La historia del café se la debemos a Kaldi, un cuidador de cabras que residía en la región africana de Etiopía en el año 300. Todas las mañanas tocaba la flauta para llamar y reunir a sus cabras, pero cuando un día sus animales no acudieron, el cuidador, que fue a su búsqueda, se las encontró masticando unos frutos y hojas de una planta que desconocía. Kaldi, curioso,decidió probar también ese sabor y, al rato de hacerlo, comenzó a sentirse mucho más enérgico. 

 
Origen del café y de las cafeterías
Origen del café y de las cafeterías

 

El café que bebes hoy poco tiene que ver con el uso que se hacía del mismo en sus orígenes. Se hervían sus hojas como si un de té se tratara, pero fue a partir del año 1400 cuando comenzó a hacerse común entre los primeros amantes de la cafeína. Y al contrario de lo que podría parecerte, el café guarda mucha más polémica tras su historia de la que parece.

De bebida prohibida a bebida social

Esta bebida se preparaba al principio junto a un vino fermentado que se realizaba a partir de la pulpa de la fruta o de la cereza del cafeto, pero su comercialización no llegó hasta el siglo XV, cuando Etiopía comenzó a enviarlo a los monasterios sufistas de Yemen, territorio en el que se comenzó a consumir como bebida sagrada.Fue desde este mismo país desde el que se expandió hasta el valle desértico de la Meca y, posteriormente, a Estambul.

Cuando Estambul aún era Constantinopla el café era sinónimo de castigo. No estaba bien visto su consumo y tanto fue su repercusión y debate que llegó a ser motivo de apaleamiento, pero tras estos primeros y difíciles pasos, comenzó a comercializarse años más tarde en otros grandes países como Turquía o Siria  después de que los musulmanes ya lo hubieran distribuido tanto en el país turco como en Persia, Egipto y África Septentrional.

Su expansión fue rápida y en el año 1500, en El Cairo, los derviches musulmanes bebían café como parte del frenético culto nocturno. Eso sí: no fue hasta el mandato del Papa Clemente VIII la etapa en la que el café expandió fronteras socialmente aceptadas desvinculándose de su connotación negativa y aceptándose, en cambio, como bebida cristiana. Así, justo en Estambul, que fue una de las regiones pioneras en su comercialización, nacieron las primeras cafeterías, que al principio fueron locales exclusivos solo aptos para una élite afortunada: los diplomáticos e intelectuales.

En estos espacios de reunión o clubs del café se reunían diferentes grupos de personas que se acomodaban en sofás para  disfrutar de partidas de ajedrez o al backgammon, además de tener grandes conversaciones comerciales y de negocios. Su entrada como bebida fue tímida, pero poco a poco fue convenciendo a los territorios europeos -Italia, Holanda, Alemania o Inglaterra fueron los primeros- que comenzaron a abrir las puertas de sus primeras cafeterías durante la década del 1600.

El café es una de las bebidas más consumidas del mundo

Una vez consolidado en las primeras cafeterías establecidas por el globo terráqueo y a partir de esta fecha, las cafeterías abrieron sus puertas alrededor del resto del mundo hasta llegar a coronarse como establecimientos imprescindibles en cualquier lugar. Tanto es así que en la actualidad se estima que, de esta bebida etíope descubierta por un cuidador de cabras, se llegan a consumir más de 10.000 millones de kilos al año, coronando el podio del ránking de consumidores países como Estados Unidos, Alemania, Japón, Francia y, por supuesto, Italia.

Como exportadores, Brasil se lleva el premio siendo el mayor productor del mundo. Unos datos que además, no dejan de crecer sus cifras. Los beneficios del café todos los conocemos. Más allá de ser una bebida social que empleamos como excusa para reunirnos con nuestros allegados alrededor de una mesa, se postula como uno de los sabores preferidos por los habitantes, sobre todo, de aquellas ciudades cuyos ritmos de vida requieren una dosis extra de energía.