Vivac: el placer de lo extremo

Foto de Corts Siris Visual

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Gerard Olivé: ‘Si el alma está contenta, eres feliz'

Ene 2022

Su pasión es disfrutar del placer de lo extremo, pasando la noche al aire libre de manera provisional con un saco en la montaña. Hablemos de lo placentero del vivac.
 

Vivac: el placer de lo extremo

Foto de Gerard Olivé

 

‘Nada mágico y especial ocurre en el sofá de casa viendo la tele’. Gerard Olivé, @xutonthetop en Instagram, se ha aferrado a esta idea para llevarla al extremo. Un saco, algo de comida y una conexión brutal con la naturaleza en su estado más ínitmo y salvaje, son suficientes para conseguir el verdadero bienestar del catalán. 

Según la Normativa de Espacios Naturales Protegidos en España, el vivac es ‘dormir o descansar durante la noche al raso o intemperie, usando o no elementos de abrigo, como saco de dormir o funda de vivac o los medios que proporciona el entorno sin alterarlo’. 

Y si bien este tipo de la búsqueda de lo placentero no es para todos, Gerard asegura vivir momentos únicos, místicos y de verdadera paz cuando lo practicas. Sentir esa conexión que pocas personas experimentan, nos asegura, le da mejor sabor a la experiencia de levantarte en el silencio de la montaña con un amanecer que bien se puede asemejar a una acuarela. Hemos hablado con él y nos ha contado todo sobre su experiencia.

Cuéntanos un poco sobre ti: ¿quién eres y a qué te dedicas?

Me llamo Gerard y soy cocinero de profesión, pero poco a poco he ido adaptando mi trabajo y reduciendo los días laborables para tener el máximo tiempo libre para dedicarlo a lo que me hace feliz, el vivac.

Para quien no lo sepa, ¿en qué consiste el vivac? 

El vivac es la práctica de acampar realizada con la intención de pasar la noche al aire libre de manera provisional, con tienda o solo con un saco. Esta última es la que yo practico; es la forma más pura y simple y la que te permite un contacto más íntimo y salvaje con la naturaleza.

¿Por qué decides hacerlo por primera vez? ¿Cómo la recuerdas?

Yo empecé en esto inspirado por un chico francés que vi en Instagram; me enamoré de las imágenes que publicaba. A partir de ese momento no pude parar de pensar en ello, hasta que un día me dije: “Si él puede hacerlo, yo también”. La primera vez la recordaré toda mi vida. Fue la noche más intensa de mi vida, un río de sensaciones nuevas; fue muy emocional, muy mística; me enamoré a primera vista.

¿Qué fue lo que te enganchó a seguir haciéndolo?

La felicidad. Esa primera vez me hizo muy feliz. En esa primera vez encontré mi sitio, mi mundo. Allí arriba, solo, me sentía en paz conmigo mismo; esa sensación de estar viviendo, pero viviendo en mayúsculas, disfrutando de cada pequeño detalle, del viento, de la luz, del silencio, del cielo; todo tan  simple pero a la vez grandioso. 

El imaginario popular tiene el bienestar en otra parcela muy diferente a la de irse al pico de una montaña nevada, con un saco y pasar allí la noche. ¿Cómo descubres que tu concepto de bienestar reside en otro lugar?

Nada mágico y especial ocurre estando sentado en el sofá de casa mirando la tele; mi idea de bienestar no va en esa dirección de buscar la comodidad y el placer fácil, sino en la de alimentar mi alma de vivencias que me hagan explotar de pasión, que me hagan vibrar, vivir momentos únicos. Por raro que pueda parecer, descubrí que siento más bienestar allí arriba haciendo vivac que en la comodidad de mi casa. Después del esfuerzo y sacrificio de subir, dormir allí arriba, bajo ese glorioso cielo infinito,… uffff no hay palabras…

¿Crees que la idea romántica y aventurera de buscar placer en lo extremo es para todos?

No, no creo que sea para todos. Para hacer esto hay que superar muchos miedos; sobreponerse a las incomodidades, al cansancio, a lo desconocido e, incluso a veces, al dolor; romper con la lógica… Pero el hecho de que no lo haga casi nadie, aún le da un sabor más único, ese sabor inigualable a aventura.

¿Mejor solo o acompañado?

¡Solo! Empecé con esto solo y siempre lo sigo haciendo solo. A veces he compartido vivac, pero no es lo mismo. La sensación que tengo cuando comparto vivac no es tan intensa, tan íntima, no llego a ese trance con la naturaleza. La soledad en la montaña te da un gran poder, si sabes utilizarlo.

¿Se anima la gente a raíz de ver tus experiencias en redes? ¿Te preguntan cómo iniciarse en esta actividad?

Cada semana recibo consultas que me hace la gente con preguntas, dudas y peticiones de todo tipo. Siempre intento ayudar desde mi humilde experiencia, respondiendo a todos los mensajes. También recibo mucho feedback positivo de la gente, inspirado y motivado por lo que hago. Me hace feliz que la rueda de inspiración siga conmigo; yo me inspiré en otro, y ahora igual alguien se inspira conmigo, ¿no es bonito, eso?

Hemos leído en tu Instagram que los atardeceres te sanan el alma. ¿A qué equiparás la sensación de disfrutarlo solo, en la montaña, con la energía que eso conlleva? 

No se puede equiparar a nada, por eso es tan único. Solo puedes vivirlo si subes y te quedas a dormir allí. Esa luz es mágica, una acuarela de colores con un pantone infinito, una luz medicinal, ¡tendrían que recetarlo los médicos! 

A nivel alimentación, ¿cómo es un buen plan antes, durante y después del vivac?

Cuando haces vivac como hago yo, el peso es muy importante, cosa que limita mucho lo que vas a comer en la cima. No te puedes permitir muchos lujos; normalmente te llevas comida liofilizada, que cocinas con la nieve que fundes, algo de carne seca, frutos secos y algo de chocolate para alegrar la noche. No como nada especial ni antes ni después, lo mejor es comer lo que comes normalmente para no tener sorpresas con el estómago, que al final es a lo que tu cuerpo está acostumbrado.

¿Qué otro tipo de actividad te produce esta sensación? 

La música despierta también mucho mis sentimientos, pero no he encontrado nada que llegue a un nivel tan potente, ni siquiera que se acerque. Puede sonar muy “monotema”, pero cuando encuentras algo tan especial, lo conviertes en el centro de tu vida.