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Sexo entre personas mayores: es hora de hablar sobre las relaciones íntimas más maduras

Sep 2021
- Paula Martíns, Editora

Las relaciones entre las personas mayores son uno de los tabúes más frecuentes de la población. Excluir del placer a este grupo generacional no es más que un error. Lo dicen los expertos: ellos no solo disfrutan y sienten placer, sino que lo hacen mejor que los jóvenes. 

 

 

El sexo entre abuelos existe

Calidad frente a la cantidad

Confianza, autoestima y experiencia. Estos tres ingredientes son las claves definitivas que se necesitan para que las relaciones sexuales entre personas funcionen. Conocer a la otra persona, sentirse seguro de uno mismo, saber cuáles son las preferencias sexuales de cada uno y poder compartirlas son algunas de las pautas más necesarias para lograr disfrutar de esos momentos de intimidad. Un cómputo de seguridades que, al contrario del mito construido, se van adquiriendo con el paso de los años. Porque sí: las personas mayores también disfrutan del sexo. Y lo hacen mejor.

 

Ni el séptimo arte ni la literatura contemplan el sexo entre mayores. Los jóvenes son con frecuencia los protagonistas de las conversaciones más íntimas así como los que ocupan las escenas más subidas de tono que vemos o leemos en pantalla y en las páginas de las novelas. La relación entre las personas y el sexo se encuentra, todavía a día de hoy, bañada en tabúes y envuelta en prejuicios que relacionan su estado sexual con sus condiciones físicas. Pero…¿cuál es la relación real entre las personas mayores y el sexo? ¿Es cierto que cuando envejecemos perdemos el deseo sexual? ¿Bajan los niveles de nuestra líbido a medida que pasan los años?

La creencia de que el deseo de intimidad disminuye en la vejez es un mito generalizado en la sociedad. Una encuesta reciente realizada por la empresa fabricante y vendedora de juguetes eróticos, We-Vibe, reveló que el 48 % de la población cree que el deseo sexual disminuye con la edad y, en España, esta creencia se mantiene en un 49%.

Sin embargo, en este mismo estudio, se realizó una autoevaluación de su propia libido y la mayoría de las personas mayores de 55 años en España se otorgaron un mínimo de 7 puntos en una escala de 10. Pero aún hay más: este análisis respaldado por el Berlin Age Study II muestra que, al contrario de lo que se piensa, las personas mayores son más activas sexualmente que las generaciones más jóvenes.

Para desengranar  el origen de esta falsa creencia y todas nuestras dudas y prejuicios más extendidos sobre la diferencia entre la sexualidad en la juventud y en la vejez, en Lifeful hablamos con dos expertas que nos ayudan a desmitificar esta creencia: la profesional de salud y bienestar sexual de We-Vibe, Ana Lombardía, y la ginecóloga colaboradora de Womanizer, empresa de juguetes eróticos especializada en mastrubación clitoriana, Miriam Al Adib, que aporta su visión médica sobre las principales diferencias emocionales y físicas en nuestra relación generacional con el sexo. 

 

¿Existen cambios físicos y emocionales según las diferencias generacionales que afecten a nuestras relaciones íntimas?

 

MIRIAM AL ADIB: Pueden existir causas comunes físicas (enfermedades neurológicas, enfermedades debilitantes, algunos medicamentos como los antidepresivos, causas ginecológicas como atrofia, cicatrices dolorosas o enfermedades como la endometriosis o líquenes) y causas psicológicas como la ansiedad, depresión, estrés, complejos, falta de autoconcepto positivo, educación sexual represiva, antecedentes de abuso, bloqueos mentales o problemas inherentes a la relación de pareja.

ANA LOMBARDÍA: La vejez implica una serie de cambios corporales que pueden condicionar la forma en la que vivimos la sexualidad. Aunque no todo el mundo envejece igual, en términos generales, se suele tener menos fuerza, menos elasticidad, el riego sanguíneo peor... Eso puede condicionar de algún modo la forma de vivir las relaciones sexuales. 

A lo largo de la vida se producen muchos cambios, y son sólo eso: distintas etapas. No podemos pretender tener el mismo ocio a los 20 años que a los 80, ni los mismos amigos, ni el mismo trabajo, ni la misma vida sexual. Cada etapa tiene sus características, que no son en sí mismas mejores o peores que otras. El problema viene cuando nos resistimos a los cambios o pretendemos que estos no sucedan, y los juzgamos y consideramos malos. 

En lo emocional, pasa lo mismo; con la edad muchas personas evolucionan, crecen, se sienten más seguras, tienen mejor autoestima, se quitan complejos... Otras, en cambio, dependiendo de su recorrido vital, de sus experiencias y educación, pueden vivirlo de forma totalmente opuesta. Eso también influirá en la forma de vivir la sexualidad. 

MIRIAM AL ADIB: Claro, en mis consultas las causas más frecuentes que me encuentro son las psicológicas, en todas las edades.

En las mujeres jóvenes suele deberse a una educación sexual muy mecanicista, un concepto del sexo muy basado en los estereotipos del porno, donde predomina el coito centrismo y la cosificación del cuerpo de la mujer. Suele haber poca conexión con el propio cuerpo, ya que se asume que la mujer tiene que adoptar un rol pasivo, porque es el objeto de placer y no sujeto de placer. Frecuentemente hay complejos, falta de un buen autoconcepto, los estereotipos de belleza con esa perfección que dan los filtros hacen mucho daño.

En mujeres adultas que no han llegado a la menopausia más que falta de orgasmos solemos encontrar problemas de falta de deseo, donde sobre todo nos encontramos con otros problemas como el estrés, la monotonía y los problemas de pareja. En cambio, en lo que respecta a las mujeres menopáusicas podríamos decir que se produce sequedad vaginal y la atrofia genitourinaria, pero la atrofia no es causa directa de anorgasmia  el estímulo del clítoris es más que suficiente para producir orgasmos y este no se atrofia ni pierde sensibilidad por la edad). Lo que sucede aquí es que, si la atrofia impide una penetración placentera y a su vez para la mujer la penetración ocupa un lugar central en el sexo, al final esto producirá bloqueos psicológicos, lo que se traduce en falta de deseo o de orgamos. 

 

Ante la falta de deseo o de orgasmos en personas menopáusicas: ¿hay solución?

MIRIAM: Hay que insistir en dos puntos cuando hay problemas de sequedad y atrofia. Por una parte, que las personas que lo sufran no se conformen y dejen pasar este problema de lado. Deben ir a consulta para poder poner tratamiento y solucionarlo.

Por otro, ser conscientes e insistir en la idea de que para tener orgasmos y disfrutar una sexualidad plena no es necesario que invariablemente tenga que haber penetración. El sexo sin penetración también es sexo y puede ser tan placentero como el que se tiene con penetración.

 

“La vida sexual cambia, más que con la edad, con el momento vital en el que se encuentre cada persona”.

 

¿En qué cambia la vida sexual de las personas mayores frente a la de los adultos o jóvenes?

ANA: La vida sexual cambia, más que con la edad, con el momento vital en el que se encuentre cada persona. Hay personas mayores que, en contra de la idea preconcebida que tenemos, disfrutan muchísimo más de la sexualidad que la gente joven, lo viven con más libertad, sin complejos y tienen muchísimo deseo. Por otro lado, muchas personas jóvenes se sienten cohibidas con respecto al sexo, no se conocen tanto, tienen otros intereses y no se focalizan tanto en la sexualidad... ¡Cada persona es un mundo!

¿Hablamos más de un vínculo que incluye también afectividad o también estos datos reflejan el deseo y la excitación?

ANA: Los datos que tratamos en el estudio están referidos al tipo de sexualidad genital por una cuestión de la operatividad de los datos, aunque realmente no se puede separar una cosa de la otra. Existe un continuo indisoluble entre lo afectivo y lo sexual; de hecho, muchas veces utilizamos la palabra sexualidad para englobar todo, sin diferenciar en absoluto. Las personas mayores desean, se enamoran, tienen orgasmos, se acuestan con otras personas, cuidan a sus parejas, se cuidan a ellas mismas, se masturban... Todo eso es sexualidad. 

El término ser activo sexualmente es un constructo obsoleto, pues hace referencia únicamente a las relaciones sexuales genitales. La sexualidad va mucho más allá: los besos, las caricias, los abrazos, las miradas cómplices, las sonrisas... son una forma de sexualidad. 

 La sexualidad cambia con el tiempo: la forma, la frecuencia, las prácticas, la intensidad... y varía más con las vivencias de cada persona que por la edad en sí misma. Lo importante a resaltar aquí es que las personas mayores tienen sexualidad: desean, son deseadas, sienten placer, necesitan relacionarse con otras personas, pueden excitarse y sentir orgasmos... igual que las personas más jóvenes. 

¿Por qué consideramos que las personas mayores son menos activas sexualmente que las jóvenes? 

ANA: Los prejuicios y los mitos acerca de la sexualidad hace que culturalmente tendamos a pensar que las personas mayores son menos activas sexualmente. Es curioso que, en pleno siglo XXI, se siga pensando que sólo las personas en edad reproductora disfrutan de la sexualidad. Todos somos seres sexuales, desde que nacemos hasta que morimos. No es necesario tener contactos genitales con otras personas o con nosotros mismos para ser "sexualmente activos". Ese concepto ya está obsoleto (o debería).

Parece que cuando ya no te puedes reproducir el sexo te tiene que dejar de interesar. Incluso, parece que el cuerpo se atrofia y que ya no tiene capacidad de sentir y dar placer, pero no es así en absoluto. 

 “ Las sexólogas somos psicólogas y todavía no está muy normalizado el acudir a la consulta de una psicóloga”

 ¿Qué porcentaje de personas jóvenes frente a las mayores acuden a terapias de sexología? 

ANA: Creo que las personas que acuden a mi consulta no son representativas de la edad de toda la población que acude a una consulta de sexología. Yo atiendo a personas de entre 20 y 80 años. Quizás la franja más representativa en mi consulta sea entre 30 y 45; quizás es porque yo misma me encuentro en esa franja de edad y, por tanto, la gente se siente más identificada conmigo que, quizás, con otra terapeuta de mayor edad que yo. Del mismo modo, yo me doy mucho a conocer en Instagram, una red social que alcanza principalmente a población más jóven; la gente de mayor edad, no usa redes sociales o, si lo hace, usa principalmente Facebook. 

Muchas veces la gente mayor no acude tanto a la consulta de sexología porque... ¡Ni siquiera sabe que existimos! Otro motivo es que, aunque tengan algún problema, lo tienen normalizado y creen que "debe ser así" y que no se puede cambiar. 

 Por otro lado, las sexólogas somos psicólogas y todavía no está muy normalizado el acudir a la consulta de una psicóloga; aunque cada vez avanzamos más, se sigue considerando algo de "locos" o de "gente que no está bien". Las generaciones más jóvenes van soltando prejuicios al respecto, pero las mayores siguen atrapadas ahí. 

 ¿Cómo alcanzar el empoderamiento sexual?  

ANA: La base de la sexualidad es el placer. Todo el mundo debería revisar su sexualidad para que el centro de la misma sea el disfrute, sin más objetivos; cuando pretendemos llegar siempre al orgasmo, no perder la excitación en ningún momento o tener siempre penetración, nos perdemos la esencia misma de la sexualidad. 

Los orgasmos son un reflejo y, como tal, no se pueden provocar a demanda. Los orgasmos vienen cuando sentimos mucha excitación y nos relajamos y nos desinhibimos. Por tanto, eso es en lo que nos debemos centrar. De ese modo, será más probable que el orgasmo aparezca y, si no lo hace, habremos disfrutado igualmente del encuentro sexual. Igualmente, también es un error pretender estar siempre muy excitados, tener siempre una erección o lubricar. 

 ¿Qué papel juegan los juguetes eróticos en el sexo? 

 ANA: Los juguetes eróticos son una herramienta fantástica para disfrutar en la cama. Por un lado, son un complemento maravilloso para las relaciones sexuales: nos aportan novedad, salimos de la rutina, nos estimulan de formas muy diferentes, estimulan nuestra fantasía....Por otro lado, nos ayudan a conocernos mejor, a saber qué nos gusta en la cama, a empoderarnos desde nuestro placer y nuestro yo sexual…

 

“No es necesario que los hombres igualen la potencia de los juguetes eróticos ni que pretendan estimular a sus parejas de la misma forma en la que lo hacen estos. Son formas de placer muy distintas”

¿Suele ser recurrente acudir a estos juguetes o te has encontrado la mayoría de casos en los que el hombre prefiere que su pareja los emplee en solitario?

ANA: Es muy frecuente que las parejas recurran a usar juguetes en compañía. Suele resultar muy estimulante y, en muchos casos, aumenta el placer y facilita las relaciones sexuales. 

Sí que es cierto que algunas personas aún tienen tabúes sobre los juguetes sexuales; algunos hombres temen ser "sustituidos" por el juguete y que su pareja no les necesite, pues creen que el juguete les va a dar más placer que ellos mismos. Por supuesto, esto es un error, pues nada puede sustituir la calidez y el afecto de las personas. 

También es cierto que muchos juguetes ofrecen formas de estimulación muy potentes, que una persona no puede igualar. No es necesario que los hombres igualen la potencia de los juguetes eróticos ni que pretendan estimular a sus parejas de la misma forma en la que lo hacen estos. Son formas de placer muy distintas y perfectamente compatibles entre sí. 

La pornografía: puntos a favor y en contra

ANA: Debemos recordar que la pornografía es ficción y que, como tal, no se debe utilizar como una forma de educación sexual ni como fuente de inspiración para nuestra vida sexual. El porno está hecho para excitar, no para emular la vida sexual real, ni mucho menos para educar o servir de referente. 

 

Los estudios lo demuestran y las profesionales que trabajan día a día con las personas lo confirman: el sexo entre personas mayores existe y la clave de su éxito se encuentra, sobre todo, en el autoconocimiento, la confianza y la comunicación. Redefinir la conceptualización de la práctica sexual, olvidar las apariencias y los complejos, buscar el placer de uno mismo pero también de la otra persona y priorizar la calidad frente a la calidad. Estas son las claves y conclusiones que el estudio de We-Vibe ha definido tras examinar los testimonios de las personas que han participado en el estudio mencionado. 

Además, otro de los temas tabú en materia de sexualidad es la masturbación. Si bien parece que tímidamente avanza a pequeños pasos, todavía continúa siendo una de las asignaturas pendientes de nuestro día a día. We-Vibe también ha concluido en otro estudio realizado a propósito del Día Mundial de la Masturbación, que, mientras que los hombres siempre se han masturbado, las mujeres avanzan en este campo progresivamente, sumando cifras a cada año. 

Tanto es así que los datos se disparan en comparación con el año pasado, 2020, cuando el confinamiento logró que pasáramos más tiempo en casa. Las costumbres van cambiando poco a poco y los juguetes sexuales ganan terreno en este ámbito. Sí: también entre personas mayores. El camino se dirige hacia la igualdad sexual sin discrimnación de género ni edades. Y para lograrlo, la educación sexual juega un papel definitivo en nuestra educación.

Si quieres probar un juguete erótico, puedes probar en solitario -¡y en pareja!- este We-Vibe Melt, un estimulador de clítoris que, con la tecnología Pleasure Air y su forma estilizada aumenta la sensación del clímax, así como también ayuda a lograrlo y favorece la conexión íntima.

We Vibe Melt, Midnight (149 euros), de We Vibe.

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