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El sexo como terapia contra el dolor

Jun 2021
- Paula Martíns, Editora

Recurrir a las relaciones íntimas es una de las alternativas más empleadas para aliviar el malestar emocional. Su eficacia es temporal, pero aquí te explicamos sus beneficios.

El sexo actúa de refugio, de desahogo y de analgésico emocional.

Una mala etapa puede ser el mejor caldo de cultivo para la práctica del sexo, si uno no cae en su polo opuesto: la apatía sexual. Cuando una emoción se desencadena en nuestro cerebro, casi todos nuestros órganos responden a su llamada y se producen sensaciones e impulsos específicos en nuestro cuerpo, como, entre otros, el deseo sexual.

La aparición de una obsesión acapara con frecuencia nuestro pensamiento en épocas en las que nuestras emociones se encuentran tambaleantes y el sexo actúa, con frecuencia, como un mecanismo de defensa ante estas sensaciones de incertidumbre o malestar emocional. Puede llegar a ser el refugio que, aparentemente, mejor nos protege contra esos sentimientos y que también, a su vez, consigue evadir temporalmente nuestra mente de los mismos.  

El sexo como terapia contra el dolor
El sexo como terapia contra el dolor

 

 

La literatura se encuentra plagada de referencias que relacionan la práctica sexual con la tristeza. La escritora Luna Miguel en su ensayo Caliente (Lumen, 2020) parafrasea a la poeta peruana Valeria Román Marroquín, un verso de su poema ‘Put me in a movie’: “Voy a masturbarme porque no quiero sentir mi tristeza/ voy a masturbarme porque tengo mucho miedo”. Incluso, ella misma afirma sobre este mismo ensayo que el sexo es una especie de meditación.

También el sector cinematográfico revisa el concepto. Como Phoebe Waller-Bridge dice en su papel de ‘Fleabag’ en la serie homónima que ella misma ha dirigido y escrito, estrenada en 2016: “No estoy obsesionada con el sexo, solo que no puedo dejar de pensar en sexo”. Sucede también en la película de ‘Shame’ (2012, Steve McQueen) y en ‘Love’ (2015, Garper Noé). Las referencias son incontables. Diferentes perspectivas, diferentes altercados y diferentes emociones que desembocan, como una arrolladora cascada de desahogo en el sexo. O lo que es lo mismo: como terapia contra los problemas, como refugio. El sexo, nunca mejor dicho, como consolador.

Existen estudios que demuestran que mantener relaciones íntimas es sinónimo de anestesia. Sí, el sexo puede actuar como analgésico perfecto contra dolencias y molestias como  la resaca, la depresión y, por supuesto, la tensión muscular.

Más allá de esta cura contra las dolencias y manifestaciones físicas que el cuerpo experimenta se encuentra un amplio entramado psicológico que se manifiesta también en su práctica. Aunque el placer continúa siendo el germen principal de la praxis sexual, cierto es que la evasión de los problemas y el desahogo emocional le siguen en la cola de razones por las que se practica. La búsqueda de la defensa emocional contra el sufrimiento se alivia de manera fugaz, pero instantánea, en las compulsiones sexuales y, como si de una droga se tratara, cuanto más grave es el problema, mayor se acentúa esta exaltación.

No estoy obsesionada con el sexo, solo que no puedo dejar de pensar en sexo”, 'Fleabag' (2016)

Sexo como paliativo: ¿sí o no?

Actúa como calmante perfecto contra la soledad, como abrazo de cariño y como espacio de comodidad. Pero, ¿es bueno este comportamiento?, ¿a dónde puede llevarnos establecer esta capa sexual para esconder nuestros problemas?

Reprimir las emociones nunca ha sido buena idea. Puede provocar síntomas de ansiedad, agresión o depresión entre otros muchos desencadenantes. Esta razón lleva a considerar el sexo como un paliativo perfecto siempre y cuando se haga bajo la sensatez y nunca actuando egoístamente.

La educación emocional y sexual es fundamental en este punto y si se involucra a más personas en el acto se debe, por tanto, pensar y tener en cuenta sus deseos. A nivel individual, además, debes saber que el alivio de la tristeza y del dolor será temporal, pero sí que notarás una ligera mejora ya que estarás actuando en defensa propia satisfaciendo una necesidad que tu cuerpo te está reclamando. 

Qué hacer ante el impulso sexual

Entonces, ¿qué hacer cuándo aparece este impulso sexual? Toma consciencia de lo que está pasando. Pregúntate si tu cuerpo está respondiendo ante la necesidad física de placer o si lo que busca es tapar o evadirse de ese problema que acecha tu cabeza en ese instante. Comprueba si necesitas mantener esa relación íntima porque te sientes sexualmente excitado o simplemente para paliar el malestar.

Y sobre todo: evita la culpa por sentirte así. Como ser humano tu cuerpo responde ante unas necesidades básicas de conexión emocional y es normal buscar y encontrar este deseo de cariño y desahogo cuando se está viviendo momentos de estrés y angustia.

 

 

 

Descubrimiento. Atracción. Deseo. Imaginación. Placer. Complicidad. Conexión. Amor. 

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