Fotografía de Robert Linder

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Así funciona el cerebro primitivo

Feb 2022

Responsable de las conductas que se caracterizan por su rapidez, inconsciencia, y por ser impulsivas

 

 

Así funciona el cerebro primitivo

Fotografía de Cottonbro

 

 

La visibilidad de la importancia de la salud mental está aumentando en un contexto en el que la pandemia, amén de otros factores, ha sacudido la forma en la que entendemos las relaciones y, en definitiva, la vida. En un hospital de Barcelona, han registrado un aumento del 47% de urgencias relacionadas con la salud mental en jóvenes con respecto al mismo periodo que el año anterior. 

La salud mental nos preocupa, y no debe ser de otra manera. Por supuesto, estar en manos de profesionales es factor indispensable, pero hay un paso previo que puede ayudarnos mejor a gestionar todo ese cúmulo emocional, y es entender el funcionamiento del cerebro. Es esa la manera en la que podemos tener una perspectiva a nivel biológica y evolutiva de lo que está pasando en nuestra vida. Hablemos del cerebro primitivo y el lugar que ocupa en nuestra conducta. 

¿Qué es el cerebro primitivo?

Jorge García es Médico Psiquiatra, y al preguntarle por una definición estricta, nos dice que es ‘una forma metafórica para referirse a impulsos y dinámicas motivacionales arraigadas en conductas evolutivas, que determinan la forma en la que nos relacionamos con el mundo y con nosotros mismos’. 

En el colegio, todos hemos aprendido las tres capas del cerebro, el famoso cerebro triuno de McLean. El cerebro primitivo, es la parte más interna, recubierta por el cerebro emocional y el humano en la parte más exterior. Nos cuenta Jorge que es el encargado de dar respuesta a los impulsos más básicos: ‘el mantenimiento de la propia supervivencia, la reproducción, y todo lo relacionado con impulsos de agresividad y huida en clave arcaica. Con el concurso de instintos más evolucionados, cobran importancia la posición en el grupo, la jerarquía, la aceptación por otros y tantos instintos propios de mamíferos y concretamente primates cuya aceptación en el grupo diferencia la vida de la muerte’.

Añade, que si bien es didáctico a la hora de entender las diferentes conductas y sus por qués, el cerebro triuno de Mc Lean ‘se queda corto y reduccionista a la hora de utilizarlo como modelo explicativo en la actualidad’. 

La caverna vs. la sociedad moderna

Hablando mal y pronto, podemos decir que estamos exponiendo un sistema desarrollado en la época de la caverna, cuando las preocupaciones, miedos y amenazas giraban en torno a la más pura supervivencia frente a animales o el clima; a problemas de la sociedad moderna. 

Cuando le preguntamos a García por esta paradoja y por sus consecuencias, nos dice que ‘la sociedad actual es un ambiente artificial que tiene su paralelo en el mundo animal sólo en los animales criados en cautividad. Sólo en estos aparece sintomatología ansiosa comparable a la de los humanos, particularmente en entornos urbanos. Podríamos hacer la broma de que habitamos nuestro propio zoológico humano diseñado por otros humanos’. 

La amígdala es una de las zonas más complejas de nuestro cerebro, y es la encargada de interpretar como amenaza un conjunto de estímulos. Si bien esta amenaza puede ser que el trabajo te haya sobrepasado ese día, la amígdala desencadena una respuesta adaptativa de lucha que ha salvado la vida de múltiples miembros de nuestra especie a través de los siglos. Digamos, que no entiende de tipologías de amenaza. 

Nos explica Jorge, que uno de los problemas ‘proviene de la capacidad de activar este sistema mediante estímulos simbólicos que se mantienen en el tiempo y actúan sin que medie amenaza real inmediata’. Es esa activación lo que produce en el ser humano, una manifestación de cansancio, tristeza e incluso ansiedad crónica.

Tips para gestionar el cerebro primitivo

Le hemos preguntado a Jorge García sobre tips ‘de andar por casa’ que nos ayude a tomar conciencia sobre nuestro cerebro primitivo y nos ayude a gestionarlo. Esto es lo que nos ha contado:

- Parar un poco las dinámicas automáticas en las que estamos inmersos 

- Aguantar el fastidio, aburrimiento y malestar que pueda estar aflorando 

- Dirigir la conciencia de forma voluntaria al propio cuerpo y a las sensaciones que puedan estar informándonos de la situación que vivimos y de cómo nos situamos en dichas situaciones. 

También añade que aunque ‘parece fácil, pero no lo es porque instintivamente huimos de cualquier sensación desagradable y el cuerpo no sólo nos informa de lo agradable, nos incomoda, y cuestiona nuestros prejuicios con sensaciones discordantes con como "deberíamos" sentirnos’.