Yoga en pareja

Foto de Nathan Dumlao

AddToAny

Yoga en pareja: cómo esta práctica puede ayudar a tu relación

Oct 2021
- Paula Martíns, Editora

Guarda origen ancestral y se ha erigido ya como una terapia fundamental en nuestras vidas. Más aún si tienes pareja. Te contamos sus beneficios.

 

 

Los beneficios del yoga son inmensos, pero practicarlo en pareja ayuda, no solo a tus rutinas, sino también a la manera en la que te relacionas. Puede que nunca lo hayas pensado, pero la solución a muchos de los problemas por los que transmita tu relación pueden solucionarse gracias a sus sesiones. Confianza, equilibrio y conexión.

Nació en Oriente, pero, el ritmo de vida occidental pronto se contagió de su práctica. El yoga es, desde su existencia, una de las terapias más beneficiosas para nuestra salud: equilibra nuestro sistema nervioso reduciendo nuestros niveles de estrés y de ansiedad, corrige nuestra postura corporal ayudando a nuestros huesos, fortalece también nuestros músculos y nos ayuda a encontrar el equilibrio mental aumentando, a su vez, nuestra calidad del sueño.

Los centros de yoga que han inaugurado sus instalaciones en el mundo no han dejado de aumentar cifras en los últimos años y las personas que deciden apuntarse a sus clases ocupan ya, incluso, listas de espera en las escuelas más codiciadas.

Si esta práctica ha alcanzado estas desorbitadas cifras de seguidores, los vídeos que enseñan a iniciarse o a mejorar su práctica no son menos: día tras día crece el número de tutoriales de las plataformas de vídeo más potentes del mercado online.

Desde que aprendimos a pasar más tiempo en casa, muchos hemos creado rutinas de puertas hacia adentro tanto en solitario como con compañía. Si vives con amigos, con familia o en pareja sabes de lo que estamos hablando. Determinar una hora concreta para ponerse manos a la obra y comenzar a disfrutar de nuestros hogares se ha impuesto como una tarea diaria, pero también salir de casa y disfrutar de las actividades que nos ofrece el exterior se antoja como una labor más necesaria que nunca.

Pertenezcas a un grupo o a otro, si eres de los que practican yoga seguro que en alguna ocasión, por mucho que disfrutes este momento, te ha dado pereza dedicarle tiempo. ¿Has probado a hacerlo en pareja? El yoga no tiene porqué ser en solitario ni en grupo y, unirse a tu cónyuge para disfrutarlo guarda tras de sí una gran lista de beneficios que, no solo te aportarán ventajas a ti, sino también a vuestra relación.

 

¿Cómo ayuda el yoga a tu relación?

 

Además de evitar la pereza y encontrar apoyo de otra persona que pare la vida por unos segundos contigo, aumentarás la conexión con ella. El yoga es una práctica meditativa -que no meditación-, en la que la mente se para por unos segundos desconectando de los problemas del día a día y busca establecer una conexión en el momento presente.

Ir a clases de yoga en pareja logra que, todo lo que os rodea, esas mismas rozaduras que en el día a día ocupan parte de vuestros temas de conversación, desaparezcan durante unos minutos para centraros solamente uno en el otro. Realizando determinadas posturas que os conecten más allá del plano físico, vuestra mente generará una unión tan amplia entre ambos que la confianza también crecerá. Si pensabas que era imposible, es porque no lo has probado.

Piensa que iréis practicando vuestra coordinación y todo lo que físicamente consigáis hacer en estas sesiones se extrapolará luego a vuestro plano emocional. Las discusiones no serán tan graves, los problemas se hablarán con más calma y sin tanto impulso y, los momentos felices, también duplicarán su intensidad.

Este equilibrio se compensa además con la paciencia, otras cualidades que se entrena con esta práctica. Puede que al principio os sintáis más torpes y en menor consonancia con los movimientos que el instructor os indique, pero con el paso del tiempo y las clases mejoraréis la técnica. 

Puede que nunca te lo hayas planteado, pero te aseguramos que la opción del yoga en pareja es una gran terapia siempre, especialmente si estáis atravesando un momento difícil en el que alguno de los dos se encuentre estresado o preocupado. Os sentiréis más cerca el uno del otro, disminuiréis la gravedad e otros asuntos y, sobre todo, si estáis hechos el uno para el otro, recuperaréis o retomareis esos momentos de complicidad que tan felices os hacen.